miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Y QUÉ ESPERABAS?



¿Y QUÉ ESPERABAS?

¿Y qué esperabas?, ¿el consuelo
de los que compartieron duelo,
tristeza, amargura y pena
por la insoportable condena,
que la hizo buscar el cielo.?

Las lágrimas de terciopelo
se han secado en el pañuelo
de su mente, en dramas llena.
¿Y qué esperabas?

Ahora que buscó su cielo,
decoras el terroso suelo
con mármol. ¡Satírica escena!
Tu comedia, la burla obscena.
Pues ella, dejó en ti su hielo.
¿Y qué esperabas?

La Reyna Roja



OPTIMISTA



OPTIMISTA 


Por el metro en la mañana,
tú cantas en el vagón,
la ruta es tan cotidiana
que me alegra el corazón

Tú cantas en el vagón
con tanta paz y optimismo
que me alegra el corazón
y me insuflas dinamismo

Con tanta paz y optimismo.
te sigo por el andén
y me insuflas dinamismo
día tras día en el tren.

Te sigo por el andén,
con tu música temprana
día tras día en el tren
por el metro en la mañana.

La Reyna Roja



sábado, 9 de noviembre de 2013

DE VUELTA A CASA

DE VUELTA A CASA

Finalizó otro día de trabajo,
me espera la jornada de regreso
perdido  hora y medía como un preso,
bajo tierra en el metro cabizbajo.

Me adentro embelesado en las historias
del libro que me eleva sobre el suelo ,
perdida entre las letras subo al cielo
borrando mis locuras transitorias.

Una canción al fondo del vagón
me saca de mi mundo de las letras;
música de Sabina, en mi concentras,
haciendo que te preste mi atención.

Terminas imitante su canción,
con un, perdónenme si he molestado
y si al contrario, ha sido de su agrado
ayúdenme, gracias, de corazón.

Si pueden aportarme una  moneda
y si no, simplemente una sonrisa,
que será como una suave brisa,
para este pobre músico que rueda

de estación a estación para cantar.
Su sonrisa brillaba como el sol
en la laguna negra de su cara
cuando mi mirada cruzó el umbral

de su boca, mi risa ya saltaba.
Las lágrimas resbalan por mi cara
escuchando de nuevo lo que hablara,
despertó mi conciencia que callaba.

Se despidió contando que a su madre
le dijo que hacia España se venía,
que sabía que trabajo no había
cantar en el metro, "sería padre".

Ella le contestó. -No olvides reír
que no te borre el mundo la sonrisa,
la vida se hace dura sin su brisa
y a la crisis hay que hacerla sonreír-.

Un aplauso arrancó de nuestras almas;
su guitarra se llenó de sonrisas
y en mi dejó clavadas muy concisas
sus palabras, sembrando en mi la calma.

Me sirve su sonrisa como escudo
cuando se abran mis puertas del deseo,
por algo terrenal que no poseo
pensaré en mi suerte, ¡tengo el mundo!

Él, con solo una guitarra y su garganta
es más feliz que yo teniendo todo.
Una pregunta busca en mi acomodo.
¿Por qué sigo deseando tener más?

La Reyna Roja


VOLUNTARIAS



VOLUNTARIAS 

Son mujeres voluntarias,
corazones campeones,
que reparten ilusiones
luchando como corsarias.

Borran las penas diarias
de los pequeños valientes,
que se enfrentan inocentes
al veneno que les cura.
Ellas cambian con ternura,
su dolor por la sonrisa.


La Reyna Roja

MIS SENTIDOS

MIS SENTIDOS

Mis cinco sentidos te reclaman,
te llaman sedientos de ternura,
requieren tus noches de locura
callando mis gritos que te llaman.

Mis ojos otean empañados,
lugares que juntos compartimos,
momentos felices que vivimos
los guardan mis iris encerrados.

Mi olfato persigue los olores
de noches de amor sobre la arena,
los cuerpos bajo la luna llena,
unidos al mar en  mil colores.

Escucho tu voz en soledad,
susurras poesías en mi oído,
de tu boca me llega el sonido,
envuelto en el tul de tu bondad.

Mi boca es un mundo de deseos,
deseos callados que se ahogan
en río de paz, por el que bogan,
los días, las noches, como reos.

¡Hay mis manos! mis manos ya vacías
son palomas, buscan palomar
en el cuerpo del vacío viento;
encuentran tan solo mi falacia.

Mas cinco sentidos te reclaman,
buscan en la nada tu ternura
soñando con noches de locura…
mis sentidos dicen que te aman.

La Reyna Roja



DOMINGO



DOMINGO

El domingo termina la semana,
un día de descanso programado,
deseo que he soñado tantos años,
anhelo, frenesí, reposo, calma.

Despertar con el sol a media marcha
a mitad del albor y del ocaso,
con la mente en el mundo de los vagos
rotando placentera por la cama.

El tiempo ha recortado sin complejos
mis deseos de gloria dominguera.
-Aclara con su luz mi realidad-

¡Desciende del planeta de los sueños!,
el domingo es engaño que se acuesta
con sábado de fiesta y lunes, “mal”.


La Reyna Roja

CON LA LLUVIA



CON LA LLUVIA

Paseo con la lluvia, disfrutando
el aroma mojado de la tierra,
la música cadente que se entierra
con el ritmo de las gotas sonando

en los charcos, como si de un concierto
se tratase, sigo su sintonía
a paso lento. Voy con la armonía
al sol, que luce un arco iris, cubierto

con los bellos colores del planeta.
Llueven las nubes dulces lágrimas
cae el llanto a mi cuerpo, ¡Que placer,!

siento que ellas me pasan el poder
haciendo que a mi mente legue el clímax.
-Sacando del letargo a mi poeta.-

La Reyna Roja


ALMA DE POETA



ALMA DE POETA

Quisiera tener alma de poeta,
el tiempo del reloj para escribir,
un lápiz que me haga sucumbir
y marcar de la letras su silueta.

Bebo la poesía por la grieta
del libro que cerrado veo partir,
no supe en él mi verbo yo imprimir
las letras, que no llegan a su meta.

Te busco poesía en la mirada
del niño que mirando a las estrellas
desea ser su dueño ilusionado.

Te sueño en la mar embravecido,
en el nuevo amanecer de cada día.
Sueño, sueño tener alma de poeta.

La Reyna Roja



LO VIVIDO



LO VIVIDO

Las hojas van cayendo sin mesura, 
diciendo adiós se ciñen con el suelo,
adornan los parajes con su vuelo
y el árbol va quedando en armadura.

El invierno cubre su escultura
hoyándole la piel de terciopelo,
dejándole  marcados con su celo
los años paso a paso en su figura.

El frío se ha insertado en sus raíces,
por sus ramas el hielo se ha colado
marcando otro invierno transcurrido.

Su tronco ya olvidó días felices,
los años poco a poco lo han doblado;
pero ha sido feliz con lo vivido.


La Reyna Roja

EN LA LUNA



EN LA LUNA

De plata la luna
con mucha fortuna,
 luces, aroma y risa,
se asoma esta noche
brujita y fantoche.
Barre sin prisa la tierra,
llevándose a errantes
ánimas andantes;
son conducidas al cielo,
por la noche loca
de aquelarre y jota.
En la luna tienen suelo.


La Reyna Roja

NOCHE DE BRUJAS



NOCHE DE BRUJAS

En el cenit, el sol se apaga,
la hora de brujas comienza,
los pasos la hierba frena
y el hechizo va creciendo.
Suben hacia la montaña
buscan los ávidos brazos
de las sombras de la noche
allí donde su adorada
está en la bruma instalada.

Busca sin verla la cara
oculta tras la cortina
de las pequeñas luciérnagas
que la convierten en hada,
el hada de la belleza.
Su perfil sólo se intuye,
su pecho late con fuerza,
todo su cuerpo en el aire
flota como una cometa.

¡Es realidad, o es un sueño!
o es la sutil diferencia
de los ojos del amante
que presiente que es su dueña.
Hada del bosque nocturna
entre todas vigilada
para que un mortal osado
no la tome por su amada.

Es la hora de las brujas
del aquelarre doliente
para el amado tenaz
que cada noche vigila,
escondido tras las sombras
la belleza de la noche
transforma en hada a su amada.

Sólo la puede observar
escondido en la maleza,
mientras el rito nocturno
va dando fin a la fiesta,
amanece, ¡Ya se acerca!
Busca al demonio en la noche
besa entre bruma su boca
desaparecen de nuevo
entre la luz y las sombras.

 La Reyna Roja


jueves, 31 de octubre de 2013

LA ALBORADA


LA ALBORADA

He llamado a la puerta de tu ausencia
buscándote en las sombras fantasmales,
donde se oculta el sol de la inocencia
y nacen los instintos terrenales.

Bésame, que muero de impaciencia,
desata mis instintos animales,
abrázame te pido con urgencia,
déjate de venganzas naturales.

Comienza la alborada nuevamente,
desde la madurez de las pasiones
y la insensatez de la lujuria.

Déjame que en tu cuerpo me caliente,
que te colme de nuevo de atenciones
y el sol vuelva de nuevo con más furia.

La Reyna Roja




SEDIENTA Y SOLITARIA



SEDIENTA Y SOLITARIA

Sedienta y solitaria, me pierdo por caminos,
me he vuelto temeraria por bosques sin destinos,
a tientas y buscando voy con la soledad
como la luz errando, perdida en la orfandad.

Le pregunto yo al cielo. ¿Por qué dejo mi vida?
¿Por qué dejó mi suelo, barrido en su partida?
Respóndeme silencio, cuervo loco y lejano
que tanto reverencio, -devuélveme el verano-.

 Me adentro en el sendero que caminé a su lado.
¿Por qué no me ha esperado? ¿Por qué se fue primero?
Desgarrada en tormenta de lágrimas saladas,

a mi amor yo le llamo, le llaman mis miradas,
en el azul cobalto de un cielo que viajero,
envuelve en su silencio, al ser que más he amado.

La Reyna Roja


INALCANZABLE



INALCANZABLE

Buscaba yo el reproche en su mirada
por tanto amor herido y traicionado,
-por cosas que furtivas han pasado-
por ser algunas veces ignorada.

Toda su vida me fue entregada;
ahora, me has dejado, ser amado:
muda y silenciosa te he buscado,
tú te alejas, te vas hacía la nada.

Se ha abierto ya tu tiempo de partida,
te alejas a tu mundo separado,
el mío queda frío, interminable.

El tuyo se lo lleva con tu partida.
Viviré como un loco enamorado
soñando nuestro amor inalcanzable.


La Reyna Roja

CIEGO DE DOLOR




CIEGO DE DOLOR  (Con cambios)


Es mística la risa del capote,
meciendo su destino en plena cara,
su suerte ya en el ruedo lo prepara
la tierra se estremece con su azote.

“Muleta” que te muestras con un brote
sacrílego que bello se enmascara,
belleza, que divina se le aliara
el toro con la vida como dote.

Espada enrojecida, que en la arena
empuja para el toro su desplante
con gritos en sus ojos, ya su pena

apaga, y embistiendo vigilante,
al diestro, con congoja le condena
y ciego de dolor, le ataca errante.

La Reyna Roja



CIEGO DE DOLOR   (Soneto original)

La mística sonrisa del capote
le mece su destino en plena cara,
su suerte ya en el ruedo lo prepara,
la tierra se estremece con su azote.

Muleta se le muestra con un brote
sacrílego, que bello se enmascara,
belleza, que divina se le aliara
al toro con la vida como dote.

La espada con la ciénaga en la arena
empujan a que el toro se desplante,
al grito de ¡matón! su mala pena,

apaga y embistiendo vigilante
al diestro, con la muerte le condena
y ciego de dolor le ataca errante.

La Reyna Roja






BAJO EL SOL, BAJO LA LLUVIA



BAJO EL SOL, BAJO LA LLUVIA

Pegada  al olmo frágil del camino
enraizó una semilla femenina,
cambiando así su vida y su destino
con una fuerza nueva que fascina.

Las raíces se cruzan en su sino,
se buscan y una rama se encamina
a cubrirla del sol, que peregrino,
la baña con sus rayos, la domina.

Unidos bajo el sol, bajo la lluvia,
van pasando los años y envejecen,
pero un atardecer del mes de mayo,

de una fuerte tormenta cae un rayo
y en una luz mortal se desvanecen.
El fuego les devora. “Aunque diluvia”

La Reyna Roja


MI VIDA EN TUS OJOS

MI VIDA EN TUS OJOS

Mi vida se ha borrado de tus ojos,
dos fanales sin luz y solitarios,
y son mis alas sin las tuyas varios
plumajes enredados en manojos.

Perdida está mi boca sin tus rojos
labios, son de confites campanarios,
tus recuerdos expresan mis calvarios
dejando sin la flor a los hinojos.

Se pierden los sonidos sin tu acento
con mis pasos que huyen sin tu estrella,
y sin ti mi lamento se afemina.

Corro tras el aroma de tu  viento
y rastreo  la estampa con tu  huella
que comienza en mí, amor, en ti termina.

Mi vida se ilumina
cuando tu formas parte de mi mundo,
sin ti soy un paria, un vagabundo.

La Reyna Roja  (Con rimas de Miguel Hernández)



GRITOS



            GRITOS

Sin voz grito al silencio
de sorda intransigencia,
no quiero seguir mirando la derrota
que llega con el alba
de oscura sordidez
en la que vivo encubierta.

Sin gritos, grito al silencio,
para que escuche mi clamor desde el desierto,
mi clamor encerrado
en el caparazón
de la soledad del pozo de la razón.

Muda voz, la conciencia,
que apaga el grito sin llegar a desfogar
de mi cuerpo al abismo,
donde pueda vagar
por el camino de mi callada agonía.

Es el grito callado,
que llamó a la puerta cerrada del silencio
sellando la garganta
para que no me oyeras
clamar en la noche, ocultando mi locura.

¡Calla, grito apagado!,
solo eres el canto que sale desgarrado
causando mi dolor.
Duérmete suavemente,
deja que mi intransigencia pueda oír tu voz.

La Reyna Roja



RECUERDOS



RECUERDOS  
           
No sé por qué escondí los recuerdos, en el corazón del árbol de la vida, 
por el camino del olvido entre callejas serpenteantes y dragones
con coraza de hojalata desfilando al son de una cigarra, que cansada
de su vida anacoreta, decidió ser guardián del viejo árbol.           
El árbol donde los recuerdos se amontonan, esperando que vuelva
 a recogerlos el día que cansada de vagar, sienta la nostalgia del recuerdo.      
Volveré a subir por la calleja,  donde la sombra alargada del ciprés          
impedirán que se divise el camino y sus ramas me cerrarán el paso.      
Los dragones apretaran sus filas obedeciendo a la cigarra anacoreta,    
impidiendo que llegue y abra el corazón del árbol viejo, qué destape la caja de Pandora, sacando los recuerdos a la vida.         
¡¡Es mejor que sigan encerrados!! que el olvido no daña ni ensombrece,
recordar seguro que hace daño... cuando guardas los recuerdos,
es porque no quieres recordarlos.   

La Reyna Roja

NIEVE EN LA CUMBRE


NIEVE EN LA CUMBRE


Ya de nieve es la cumbre, de cenizas los suelos,
de sombra el horizonte, de verde la pradera,
la mar muestra sus gises sus naranjas los cielos,
acercan el crepúsculo a la vida que durmiera.

Nieve que en el invierno, llama a la primavera,
secándose en verano y esperando el otoño
se ve el invierno triste que anuncia su quimera,
viene firme marcando que murió ya el retoño.

La nieve borda sienes de caminos vividos
largos días de lluvia que agostaron la espera,
con pesadas cadenas forjaron los latidos
me dieron el carácter que el dolor no me diera.

Era una flor fragante creciendo en la ladera,
sencilla margarita  y alegre madreselva,
que se fue marchitando al llegar la primera
nevada, su color y su aroma se apagó.

Avísame con tiempo que me esperan ya fuera,
déjame algunas horas para ver las estrellas,
y llenar la maleta con todo lo que quiera 
que quiero despedirme del amor y de las penas.

La Reyna Roja