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viernes, 6 de marzo de 2015

PERDIDA SIN PALABRAS



PERDIDA SIN PALABRAS 

Perdida en las estrellas,
desnudas de belleza las ideas,
ocultas ya sus huellas,
en el viento sortean,
el oscuro color de la tormenta.
En la lejana la luz
se estremece callada, se fragmenta
sin palabras, sin ruido,
agotando sin prisa cada risa,
cada idea o sentido,
cada fuente lejana, cada brisa.
Dejando poco a poco sin aliento
el alma en un rincón,
lejos del mundanal y cruel tumulto,
oculta su pasión
en un papel sin vida, en un cuento.
Expuesto a las miradas,
de ojos tallados en espejos
del yo, en las agitadas
aguas de un mar carente de reflejos.
Despojada mi alma,
de lápiz, de papel, de rima y verso,
busco en ella la calma
buceando en la paz de mi universo.

La Reyna Roja



jueves, 23 de enero de 2014

ERES JUNCO



ERES JUNCO  (Silva)

Eres un junco enraizado con fuerza,*
en la húmeda ribera de la vida,
luchando contra el viento
y contra la batida
del agua que  te empuja con su aliento.
Te yergues cimbreante,
exigiéndole al sol tu alimento
y su calor constante,
que le insufla vigor a tu tormento.
¿Cómo, con tu fragilidad de dama*
le ganas la partida cada día,
a la naturaleza que te agobia,*
que azota sin piedad tu lozanía?
Eres junco que solo la guadaña
doblega y entremezcla entre las flores,
el búcaro que guarda los amores
del agua, el viento, el sol,  en la montaña.


La Reyna Roja

ERAS FUERTE



ERAS FUERTE

Te elevas cada día sobre el cielo,
cuando el amanecer,
despunta con un canto en la mañana,
descubres la locura y el placer,
de ser parte del viento que se afana,
en buscar sin descanso
el calor en el aire que te eleve.
Eres fuerte pequeño gorrión,
pero tu vida breve.
Tus alas no soportan el calor,
ni tu tierno y pequeño corazón
la altura. Desciendes del nuevo al suelo
y buscas nuevamente la ternura
de la tierra, que te envuelve en su velo,
llorando tu torpeza y tu locura.


La Reyna Roja

domingo, 8 de septiembre de 2013

ROMA


ROMA  (Silva)

Roma, entras al alma como duende, 
museo sin techumbre
de historia y de belleza, que en mi prende,
mis pies beben descalzos de tu suelo,
y mis ojos devoran tu belleza,
te miro y veo el cielo
tus estrellas brillando. ¡Qué grandeza
poder leer tu ayer!,
volando por el tiempo de tus ruinas
escuchar gladiadores en el coso
y gritos del gentío.
La ruta de tu vida me iluminas
con rito religioso
y un callejón emboca
a la Plaza de Trevi y su fontana:
Allí quisiera yo, morir mañana.


La Reyna Roja